Ya m´enterao.
Es bien sabido que yo no soy experto en economía, aunque no es la única causa por la que el día 20 os pido dinero para ir tirando, pero a fuerza de oír la tele que es un artilugio muy instructivo si se pone en modo radio, sin mirar las caras en los debates, te enteras de mucho.
Ayer me enteré de tanto, que me he pasado la noche dándole a la calculadora y tengo las yemas de los dedos en carne viva de hacer cuentas y ver realmente del dinero que estamos hablando. Pues no solamente he ejercitado, con nocturnidad y alevosía de contable, sino que además he convertido todas las cifras en pesetas, para enterarme de una vez lo que nos estamos jugando al mus. Y es que desde que cambiamos en el geriátrico los garbanzos por Euros no me salen las cuentas, ni me llega para un cocido en condiciones.
Iré al grano para no terminar dando una lección de cocina tradicional que es para donde se conducía hábilmente este artículo.
El tema de la deuda del estado, de las autonomías, de los ayuntamientos y de los españolitos es para llorar. Y nos quedaríamos sin lágrimas antes de haberla pagado.
Resulta que como no nos llega para llegar al final de mes, lanzamos deuda que las compran los mercados (todos menos los de abastos), como si estos fueran entes siniestros que se mueven por la noche y nos la juegan
Y en verdad es un poco así, porque menos los chinos que sabemos quienes son, y que ya tienen hipotecada la estatua de la libertad y uno de los leones de
Resulta que aunque yo no conozco a nadie, el mundo entero ahorra. Y después de pasear la cera de mis orejas por varios canales informativos he llegado a conclusiones brillantes, sin tener que usar betún.
La primera de ellas es que los fondos de inversión son en su mayoría fondos de pensiones que se acercan al sol que más calienta. Es decir, que el dinero que se destina a intentar asegurarnos una vida mas serena en la senectud, se mueve con la intención de multiplicarse tanto como las cucarachas. Y, precisamente es ese dinero el que decide especular con la deuda de los países poniéndola en riesgo al comprarla a altísimos intereses. Así se pueden cargar un país y hasta un saco de algarrobas en la espalda.
Parece que me he perdio. Ah, sí, ya se donde iba. Resumiendo: que el dinero que destinamos a ahorrar para cuando seamos viejos se puede cargar por ejemplo la economía española, no comprando deuda de esta y teniendo esta que venderla a intereses que nos costarían pagarlos y por lo tanto tendríamos que hacer ajustes incluso reduciendo las pensiones que tendríamos que cobrar.
Y esto es así de sencillo y así de insensato. Como os podéis imaginar hoy no pongo en todo el día la tele y esta noche ni me acuesto, vaya que me siga dando por soñar y seguir haciendo cuentas.
